domingo, 30 de noviembre de 2008

Crisis del Estado Neoliberal

Fundamentando la necesidad de que se constituya nuevamente un estado justo, redistributivo y soberano.


El capitalismo individualista entra en crisis por dos razones principales: por su orgánica incapacidad de evitar las crisis económicas y por su insensibilidad frente a las exigencias de las clases sometidas, sin protección alguna, a la voraz competencia del mercado. Para eliminar estos dos defectos estructurales, es necesario recurrir a la intervención del estado, al que debe demandarse el mantenimiento del equilibrio económico general y la justicia social. Se han visto demostraciones terroríficas de la fragilidad del sistema de libre mercado, crisis desarrolladas y avaladas por los grandes grupos de poder que sólo perjudican a aquellos desposeídos. El estado debe tener conciencia distributiva y velar por el bienestar general de sus ciudadanos, protegiéndolos de la vocación depredadora de los grupos económicos.

El mercado autorregulado no es capaz de registrar y satisfacer ciertas necesidades materiales y morales que además son fundamentales tanto para los individuos en cuanto tales como para la colectividad. En particular el estado liberal deja al “libre” trabajador prácticamente indefenso frente a las fluctuaciones económicas del mercado. Es necesario, por lo tanto, institucionalizar el principio de la protección social. Esto exige que el sistema económico capitalista sea sometido al control de la sociedad y que la lógica de la oferta y la demanda sea moderada de alguna forma por la lógica de la justicia distributiva.



Los saludo compañeros!

lunes, 3 de noviembre de 2008

"A mí no me la vas a contar, Mordisquito"

Jugando a la inconciencia


A vos Mordisquito tu “otro yo” te surge ante cada situación histórica, en cada hecho cotidiano. Sí, a vos te hablo. A mí no ve la vas a contar, Mordisquito. Si a vos que te seduce Patti porque impone orden y mano dura. ¿Qué reivindica la tortura, bajo el eufemismo de apremios ilegales? Sí, ya sé que para vos Mordisquito, eso es un detalle menor, mientras te garanticen que ningún ladrón de gallinas, va a alterar tu seguridad. Y sin embargo no te importaba que una pandilla de grandes ladrones rematara el país a cuya cabeza estaba al que votaste en su reelección. Vos que mirás todo lo que no pertenece a tu círculo con desconfianza y prejuicios, sos el mismo que hiciste de la paridad monetaria un sacramento. El que la consideraba inserta en la más pura racionalidad económica, el que creía que vender todo era el camino de ingreso al primer mundo, porque lo privado es siempre superior y el Estado es innecesario. El que supone que conoce el mundo, porque lo recorre en su condición de turista. El que tuvo la ilusión que el planeta era suyo, porque el dólar era subsidiado con la desocupación y el hambre de sus compatriotas, esos de los cuales hay que protegerse. Para eso en los noventa proliferaron los barrios cerrados y los clubes de campo. Vos te considerás culto, Mordisquito, pero creés que Ricardo López Murphy es serio porque propone el ajuste permanente y Mauricio Macri es nuevo en política porque hasta hace poco la hizo a través de intermediarios. A mí no me la vas a contar Mordisquito. Yo te vi cuando denostabas a las Madres de Plaza de Mayo por locas, cuando justificaste las desapariciones “por algo será”, cuando enloqueciste de satisfacción con Martínez de Hoz y Cavallo.

Cuando tenías orgasmos con las privatizaciones, que se hacían principalmente a favor de empresas estatales extranjeras. Como sos un experto de negar lo evidente, no te dabas cuenta que en una economía abierta y sin Estado, muchos Mordisquitos terminarían siendo también patos en la boda de otros. Que te parecía la quintaesencia del pícaro las módicas e inofensivas transgresiones del riojano. Sí, el mismo que te horrorizaba en 1989 por populista. Ese es otro karma para vos Mordisquito. Populista. El que distribuye hacia abajo. Qué horror Mordisquito. Perón te irrita por transmisión familiar. El que levantaba a la negrada, como decís vos. Y después afirmás con énfasis que no sos discriminador Mordisquito. Pero a los cabecitas negras, obreros, judíos, gays, gitanos, negros, travestis, los querés ver lejos. Sí, son tan ignorantes que siguen a los demagogos populistas. Como a ese Chávez que hoy lo demonizás, como todo lo que sea populismo. A todos los líderes populares que deciden enfrentarse a los poderes concentrados de la economía, al imperialismo, y en algún momento claudican, los estigmatiza de cagones. Pero a vos se te frunce el trasero cuando se propone quita de la deuda, enfrentar a las privatizadas o dar pasos hacia la recuperación de lo nuestro, proponiendo nacionalizaciones. Te sumás al coro de los que exprimen al país y forman un coro lacrimógeno que grita por la seguridad jurídica o que ser soberanos es caernos del mundo. Bajar salarios, liquidar la legislación laboral, no es inseguridad jurídica. Qué esperanza. Eso es lo que permite las inversiones. Te intoxicás de Ámbito Financiero o La Nación y creés que pensás cuando sólo trasmitís lo que leíste en la prensa del opresor. La teoría del derrame te seduce, porque sabés que la copa en tu mano nunca desborda, para que de ahí beban los que te sirven.

Si sos empresario, Mordisquito, y a mí no me vas a contar, sabés que siempre fuiste un kiosquero, no importa el tamaño, sin conciencia burguesa. Eso si Mordisquito, muy capitalista para atribuirle a los aumentos de salarios el origen de todos los males, desde la inflación a la baja de la rentabilidad o las pérdidas. Mirás con respeto a los bancos que te han siempre esquilmado y considerás a la evasión de impuestos una necesidad para garantizar la subsistencia de tu empresa. Si alguien te dice que eso es un robo y el que roba es un ladrón, te amparas en que sos un dador de trabajo. Pedís subsidios y denostás a los “beneficiarios” de los planes jefes y jefas a quienes hambrean con subsidios de $150,00.

Sos un fulero Mordisquito. Vos querés que la realidad entre a través de tus prejuicios e ignorancias. Ves a los chicos revolviendo los tachos de basura, a los desocupados, a los cartoneros, a los indigentes, el hambre en un país productor de alimentos, o la falta de gas domiciliario en el segundo país con reserva de gas como Bolivia, todo eso originado en haber aplicado las políticas que compraste como turista. Entonces desahogás tu bronca con los piqueteros que no respetan tu derecho a circular. Y como Blumberg, a quien admirás acríticamente, repetís que los derechos humanos son para los delincuentes y no para la gente honesta. Si como vos, que sólo cometés delitos que socialmente no son considerados como tales. Últimamente, tratando de posar aggiornado a los nuevos tiempos que corren, te decís enamorado del modelo chileno. De ahí importamos las AFJP, cuyo recorrido produjo los mismos efectos devastadores en ambos lados de la cordillera. Claro, lo que no decís, es que si fueras chileno hubieras votado por Lavín o Piñeira, hijos de Pinochet. Hay un hilo conductor de pensamiento que vincula al gorila argentino, al momio chileno, al escuálido venezolano y demás versiones latinoamericanas.
Yo te he visto y oído Mordisquito. A mí no me la vas a contar.


Fragmento de una columna de Hugo Presman basada en el personaje de "Mordisquito" de Enrique Santos Discépolo

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Para ilustrar al personaje:
"En una ocasión había conocido (Discepolín) un excepcional trapecista y decidió invitarlo a Mordisquito. Ambos fueron al circo. Impacientes esperaron que apareciera el artista. Al final de la función, apareció el trapecista. Colocó una escalera, sobre ella diez sillas haciendo equilibrio, sobre la última una mesa, sobre ella una nueva escalera y colocándose boca abajo, a más de veinte metros de altura, con los pies tocaba un arpa que colgaba amarrado del trapecio. Discépolo entusiasmado le preguntó ¿Qué te parece el trapecista? Con su cara inmutable, con una expresividad helada, Mordisquito contestó: “En otros lados vi mejores. Además no toca bien el arpa”.



Los saludo Compañeros!

viernes, 24 de octubre de 2008

Al revisar la historia...

Generando una conciencia verdaderamente popular



Como habitantes de nuestra querida República Argentina conocemos las situaciones históricas que dieron vida a nuestro país. Se sucedieron "batallas libertadoras", "conquistas de caracter infrahumano", "países transplantados"; casi siempre situaciones en las cuales el interés eminentemente popular era pisoteado, justificándose a sí mismas con conceptos de país que surgían de la oligarquía hacia la destrucción de la conciencia de clase de las bases.
La Historia Argentina surge desde los escritos de Mitre y la escuela de Sarmiento. Desde el adoctrinamiento educativo del pueblo, se intenta confeccionar un país en el cual los preceptos de la oligarquía terrateniente no sean discutidos y así lograr ubicarnos dentro de la economía global en el lugar que nos fue impuesto: el subdesarrollo. Conceptos tales como "la Argentina es el granero del mundo" influyeron subjetivamente la conciencia de las bases, por esta razón no es llamativo que nuestra vecina nos diga: "a este país lo creó, lo mantuvo y lo salvó el campo". No se tiene en cuenta que los beneficios son concentrados y la desigualdad, inevitable.

Como habitantes de nuestra querida República Argentina debemos conocer que existe "otra" historia en la cual, desde la lucha, se propone "otra" idea de país. Filósofos e historiadores argentinos tales como Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche o José María ("Pepe") Rosa desde la Revolución Justicialista sentaron las bases para una concepción distinta de la realidad Argentina y orientaron sus propuestas y consideraciones a la intención de crear en el pueblo la conciencia de conocerse explotado y así, al abandonar la ignorancia y su predeterminación ideológica pseudo-oligárquica, confluir en la lucha por la justicia social defendiendo a un estado nacional, popular, soberano y redistributivo.



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”Su propósito no era, solamente, reivindicar la persona y el gobierno de Rosas en un debate académico ya ganado de antemano, pero que de antemano sabíase que habría de rehusarse. Era reivindicar a la patria y al pueblo – la “tierra y los hombres” – recobrando la auténtica historia de los argentinos. A la falseada noción del pasado, que nos había convertido y mantenido en un estado de colonia espiritual y material, se opondría la verdad de una tradición heroica y criollísima para que la Argentina se recuperase como nación. De paso derrumbaría con indignada iconoclastia a los próceres de la antipatria que llevaron al coloniaje. Era combativo y apasionado, con pasión de patria.”

- José María Rosa al referirse a Adolfo Saldías, un escritor del siglo XIX que fue silenciado por Mitre al cometer el pecado de revindicar a Juan Manuel de Rosas


Los Saludo Compañeros!